Cuento de Salvador Lemis.

REZAGADOS BAJO LAS ESTRELLAS.

S. Lemis


EL JOVEN.

Estoy perdido -dijo Marco desde la oscuridad y bostezó. Le hastiaba tanto andar perdido en su propio mundo que prefería quejarse, andar quejándose todo el tiempo por estar perdido en su propio mundo. Por eso se quedó en medio de aquella oscuridad donde ni las palabras ni los objetos ni las gentes tenían una forma definida. Luego bostezó un par de veces más y dejó que sus espaldas se arrastraran por el muro del último hotel, hacia la arena. Estuvo acuclillado en la sombra por espacio de tres horas hasta que los miembros se le entumecieron. Oyó la voz de la muchacha que lo llamaba. Estoy perdido, repitió. Así ella pudo escuchar el hilo de voz que salía de la sombra y de la pared y lo llamó una vez más para comprobar que aquel murmullo no fue una sugestión de la sombra sino la respuesta que esperaba. Marco Tusik aún permanecía sobre este planeta.

LA PARASICOLOGA.

Todo sucedió durante los días del último equinoccio. Todavía creen que fue un mal sueño o un sueño hermoso para los que pensaron que se trataba de un sueño turístico. Inicié la búsqueda durante la mañana del día siguiente. Tuve la visión de un joven con facciones mayas que pedía socorro, colaboración profesional.

EL ESCRITOR.

Cancún amaneció radiante el 21 de marzo de ese año. Sólo algunas nubes dispersas desplazándose silenciosas hacia el Sureste. Alguien en paracaídas se dejaba arrastrar sobre las olas y cientos de turistas rubios y negros andaban despreocupadamente por la playa. Los demás eran guiados por la ruta Puc hacia las ciudades ruinosas: autobuses, taxis, coches rentados iban al descubrimiento de la serpiente. Todo parecía normal.

EL JOVEN.

Me llamo Marco Tusik Uc. Tengo veinte años; mi nombre no importa tanto sino mi historia. Soy un no-elegido. Eso significa tener la vergüenza de no partir junto con tu pueblo, de quedar rezagado en un camino que sólo me deparará todo tipo de soledades, de arrepentimiento.
Amaba a Paulina, pero ella amaba a Akil. Akil amaba a Lluvia que amaba a Felipe Dzul que a su vez decía querer a Zac-Nicté. Zac-Nicté, linda como un pájaro oscuro, me amaba a mí. Seamos totalmente inexpresivos, aunque en el fondo amemos al ser que ama a otro ser que a su vez ama a otro ser que nos ama. Al final, como un escape, insistí en trabar relación con Jodie, la hija del gerente. Cometí todos los disparates del mundo, hice todos los ridículos. Al final, me aceptó.

LA PARASICOLOGA.

El primer hecho extraordinario fue una revuelta de delfines. Grises, oscuros, azulosos, saltaron durante largos intervalos de tiempo por toda la costa. Los turistas estaban fascinados. Nunca habían visto algo semejante ni nosotros tampoco. Tenía un desayuno con varios colegas en Marriott Casa Magna, de modo que salimos al escuchar los gritos de asombro. Fue hermoso. Serían las nueve de la mañana. Cientos de delfines parecían danzar a lo lejos. Me quedé sola. Después sentí una presencia inusual a mi lado: era un joven con el uniforme de los empleados del hotel. Al principio no detallé sus rasgos, pero le vi palidecer. Es horrible, pensé, ese muchacho se está muriendo de tristeza.

EL ESCRITOR.

El Centro Internacional de Estudios Espaciales, A.C., envió a varios investigadores hasta la ciudad de Cancún. Se avistaron cuerpos sólidos, deslumbrantes, a cierta distancia de las ruinas del Rey. Otros testigos afirman que, como por don de ubicuidad, sobrevolaron las costas de Tulum, Xcaret, la laguna de Bacalar, la pirámide del Adivino de Uxmal y los bosquecillos de Chichén Itzá. Hay un dato curioso que la prensa no recoge, pero ése lo cuento después.

EL JOVEN.

Vi muchos delfines. Traté de contarlos; era tan imposible como intentar conocer la cantidad de veleros en algún torneo mundial. Junto a mí se quedó una señora muy elegante. Me fijé en ella por su perfume y por sus piernas. Ella me miró: sé que podía leer mi mente. Me aterré. Temí que descubriera que yo conocía el secreto del llamado de los delfines. Si no partí fue por propia elección. Cierro ante mí las compuertas del espacio inmenso.


EL TATA.

Marco, ¿ves estas manos? Ya no son de esta tierra. Ma´lo le lumo. Nos quitaron todo. Ni selvas, ni playas, ni ruinas, ni milpas, ya nada es nuestro. Tenemos que irnos, kooch. No preguntes adónde. Eso no se pregunta, Marco. Ya nada es nuestro. Mich baal. Mi sueño es tu sueño, im paal, y el sueño de los que han venido y de los que van. Haz que nadie desespere por tu culpa. No te nos pierdas, Marco. Te busco, te busco, pero no te busco... La estirpe de los Tusik de la octava generación no puede quedarse en la tierra que no les pertenece. Naach kim bin. Es la segunda noj´och partida. Mañana es el día señalado. Kooch, kooch, tuch kulemba le eko. Im uayak es el sueño de u´mama´tsil y el sueño de u´tata´tsil... Tin uayak tá... Ek... Mi cumpal Ah Nakuk consiguió unos doce transportes; ahí se irán todas las familias hacia el monte. Esperaremos durante una jornada por los alrededores de Chi´chen Itza. Naach tech kabín. Tuch kulemba le eko. Bajarán en la madrugada. No te preocupes, im paal, la guapa Zac-Nicté ha pedido viajar con nosotros. Kooch, kooch.

EL JOVEN.

Estoy perdido -pensó Marco sin percatarse de que su mente sólo podía elaborar esa frase inútil, vana, con trazas de mezquindad y autocompasión. Vio, hacia las ocho de la noche del 21 de marzo en este final de siglo, alzarse una montaña luminosa sobre el mar. Sin ruido, entre haces brillantísimos de color verde, blanco y azul, una nave madrina chorreaba agua por sus bordes platinados. Luego, como huevos de Pascuas, salieron millares de navecillas radiantes. Estoy perdido -murmuró con los ojos desorbitados-, ese mundo... ya no será para mí.

LA PARASICOLOGA.

¿Marco? ¿Tusik? ¿Con k? Muy bien, Marco. estoy lista. ¿Qué esperas? Tú me llamaste. Aquí estoy. No es un juego. Quizá seas el único sobreviviente. Te desagrada la palabra. No la usaré más, O.K. ¿Qué es todo ese invento de la "marcha de las generaciones"? Una monserga, no queda de otra. Sé que perdiste a toda tu familia, ¿no? ¿Cuántas hermanas...? Cinco. Y tú, seis. Me llamo Diana, puedes llamarme Diana. Tengo una hermanita, Elena. Sé que no te importa. ¡¿Puedes dejar de mirarme como si yo fuera un pinche militar?!


EL ESCRITOR.

La doctora miró al joven directamente a los ojos. Descubrieron que tenían sus pupilas del mismo indefinible color. Un color de tarde vieja, del agua tenebrosa de los cenotes rodeados por manos vegetales. Sabían que nada era real. Ni el diván de las consultas, ni la pintura marina de Cuitláhuac, ni el verdor insolente de un helecho de tela, ni la gorda de Botero, ni el póster de Frida rodeada de changos... Nada. Sólo podían ser reales la mentira de aquel encuentro, la aversión del encuentro y la incomunicación del encuentro. Él no quiere decir palabra. Ella desea preguntar y aliviar su propia, infantil, femenina curiosidad, pero de antemano niega cualquier método de cuestionamiento. Están ciegos a causa de la luz. Están sordos a causa del temor. Separados.

LA PARASICOLOGA.

Mis apuntes:

Todas las teorías que intenté elaborar durante mis investigaciones caen por tierra. Siento el terror infinito de ser observada. Esas naves que han pasado por encima de mi cabeza han aplastado mi conciencia. Ya no soy la misma de antes. Ahora que tengo la prueba palpable de la existencia de esos objetos me siento más incrédula. Siento que alimentaba una fantasía que no deseé que fuese cierta, que nunca se cumpliera en la realidad, sino que permaneciese en forma de imagen en mi conciencia. Ahora me rebasa esa visión. La certeza de que existe un mundo superior, una raza que es capaz de hacer, de construir máquinas poderosas de incalculable velocidad y resistencia. Qué otras fuerzas no manejarán, qué otras máquinas no habrán diseñado. ¿Son importantes en algo para mí las máquinas? Frente a tanta desmesurada potencia sentí que aún no habíamos salido de la Edad de Piedra. Mi experiencia contemplativa ante esos fenómenos se limitaba a las fumarolas y pequeñas luces que salen del Popocatépetl, junto a Puebla... Aquella vez no llegué a sentir el pánico que siento hoy. Sólo curiosidad. Estaba convencida de que esas luces no tenían otro orden que el orden natural, terreno. Cómo describir aquella máquina... Un enorme panal de abejas, con el color naranja y oro antiguo de los panales de pura miel; multitud de celdillas que parecían girar y estar a la vez suspendidas en el cielo. Deseé con todas mis fuerzas que permaneciera frente a mis ojos, porque era demasiado hermoso para ser real. Demasiado grandioso para poderlo sostener como imagen en mis sentidos. Irrebasable. Todo aquello que nos rebasa y que somos incapaces de asumir deja un poso oscuro en la conciencia, un sabor amargo en el espíritu.

EL PERIODISTA.

¡Pánico sobre el "sueño de banqueros"! ¡Naves sobrevuelan Cancún! ¡Éxodo hacia el Aeropuerto! Una de las ciudades más populosas de la península de Yucatán ha sufrido en las últimas horas un auténtico impacto de visitas extraterrenas. Los hospitales y clínicas privadas del lugar reciben los más insólitos casos de conmoción y shocks emocionales. Los médicos desesperan en los nosocomios ante la avalancha inusitada de pacientes, la mayoría afectados con sicosis, graves síndromes de ansiedad, quemaduras en la retina, irritaciones oculares con señales de conjuntivitis hemorrágica y hasta disminución del número de glóbulos blancos (leucocitos) por efectos radioactivos.
Sobre la ciudad persiste un bochorno insoportable debido al avance de ondas térmicas de gran intensidad, lo cual ha sido causa de múltiples desmayos, compra desaforada de cocacola y aguas frescas "La Michoacana". Hay que resaltar que hemos entrevistado a innumerables propios y foráneos que explican sentir una extraña sensación de resequedad en nariz y boca, con mareos, pérdidas de equilibrio, somnolencia e irritabilidad temporal.
El Gobierno del Estado aún no ha emitido las disposiciones especiales ante este clima de emergencia. Se estima que el nivel del campo electromagnético que permanece como un peligrosísimo halo sobre el mar del Caribe es de una intensidad de 300. 000 gauss, según afirmaciones de los científicos; tan nocivo como pudiera serlo una bomba futurista.
Más información en los próximos treinta minutos, estén atentos. Muchas gracias. ¡Y vamos a una pausa con John Lennon en JULIA, del Álbum Blanco...!

JODIE.

I love Mark. he is the sun and the moon; a dolphin, my hope and my confident. He is everything to me. My father hates Mark and all young people like him, but that´s not important to me. I stand for my love. He´s special. His eyes and voice are special. It seems like he came from another planet. I love the Mayan customs. I love his village. It´s like living in a post-card with exotic views. It´s a mistery and I adore mysteries. I couldn´t go back to the U.S. without Mark. I would be unhappy. Far away.

EL ESCRITOR.

Es evidente que la historia se desvanece en medio de las pasiones de sus personajes, pero todo termina por tomar su curso. Es la maldición de los ríos inundados: el mar termina por sofocarlos, por vencerlos y hacer que vuelvan a su mesura original. Veremos qué sucede. Estoy tan intrigado como el peor de mis lectores.


LA PARASICOLOGA.

¿Dónde está tu familia, Marco? ¿A poco...? Es imposible que esté allá. No vuelvas a señalarme el maldito cielo porque perderé definitivamente lo que me queda de paciencia. El cielo. ¿Sabes qué es el cielo, Marco? Un espacio lleno de fuerzas desconocidas. ¡Nadie podría sobrevivir allí! Al menos si es humano, si tiene la fragilidad de esta piel, de este esqueleto, ¿comprendes? No, no comprendes. O no me hago entender. ¿Eres cristiano?

EL ESCRITOR.

La doctora es bella, una atrevida mujer oaxaqueña, de padre alemán y madre zapoteca. Una especie de mezcla de laboratorio con caldo de cultivo de la savia de la Turingia y aguas termales de Pátzcuaro o más allá. No me canso de contemplarla en sus jeans ceñidos, sus pechos miniaturizados y con cierta carencia de silicón, sus labios seguros, semiabiertos per aeternum... Yo la contemplo y ella mira a Marco Tusik, como si en ello nos fuera la vida.

EL JOVEN.

Estoy acodado sobre el puente de Playa Linda, desde el que despiden a los barquitos viajeros hacia Isla Mujeres. Una mañana perdida. La tal doctora me importunó con su limitado poder y sus trucos mediocres. Sólo me resta esperar. Mi tata piensa en mí. No pueden abandonarme. Quisiera el aviso de los delfines. El día de ayer no parece ayer sino un ayer lejano, de un millón de años atrás..., al partir la primera generación de Itzáes. Éste es mi único recuerdo: los delfines estaban alborotados. Se levantaban del mar, querían acercarse a las nubes bajas, desprenderse de la tierra, desprenderse de las aguas. Comprendo.
EL PERIODISTA.

¡Ésta es la noticia! Muchas gracias por continuar con nosotros. Ningún indicio revela la salida de Objetos Submarinos No Identificados. El Gobierno desmiente las aseveraciones de los llamados "víctimas de la ola de calor tropical" que asoló durante el día de ayer a los habitantes de la ciudad de Cancún y zonas aledañas. Sin embargo, un portavoz de la Asociación Ufológica Mexicana informa que es inadmisible que se oculte la verdad tras la apariencia de una "alucinación colectiva". Externó que no debe confundirse a David Copperfield con el Presidente de la prestigiada institución de investigaciones, quien por puro azar se encontraba pasando unas merecidas vacaciones en el Hotel Fiesta Americana Condesa y pudo presenciar desde su balcón el supuesto arribo de la nave. Recordemos a nuestros radioescuchas que la gran palapa de este hotel sufrió hace unos años un incendio cuyas causas nunca se determinaron. Hoy se presume que tenga un origen sideral. Continuaremos dentro de unos minutos con la selección de los éxitos estelares del momento.


LA PARASICOLOGA.

Marco, te dejo este formulario para que me lo entregues en la próxima sesión. Espero que vendrás, ¿no?


FORMULARIO.

"Avistado objeto no-identificado de estructura discoidal con algunas torrecillas cilíndricas, extremos afilados por los que corría el agua del mar; domo esférico y curiosos adosamientos estructurales que expiden luz verde-amarillenta. Forma análoga a la Nebulosa Espiral M-98 en la Cabellera de Berenice, a una distancia de 55. 000 años-luz."

I.- EXPERIENCIA PERSONAL:
Nombre: ______________________________________________.
Domicilio:___________________. Estado:___________. País:____________.
Credencial para votar: Sí_______. No_______.
Estudio o ubicación laboral. Especializaciones:_______________________.
Salario que percibe:_______________________.
Familiares que conviven con Ud.:___________________________________
_______________________________________________________________.
Edad:________. Estado Civil:____________. Marcas visibles:____________.
Enfermedades mentales que ha padecido:_____________________
___________________________________________________________.
Otras:__________________________________________________________.

II.- CONOCIMIENTOS DE (SUBRAYE): parasicología, ciencia-ficción, ficción-científica, medicina alternativa, shamanismo, sicoballet, astrología, metafísica aplicada, santería, tarot, quiromancia, numerología, grafología, iridología, yoga, higienismo, Reiki, brujería, Abakuá, reflexología podal, sicoastronáutica, video-holografía, musicosofía, fen-shui, kung-fu Wu-Shu, morfosicología, programación neurolingüística, acupuntura, kinesiología holística, reberthing, channeling, Tai-chi Chi-Kung, Kundalini, gemoterapia, heavy metal, hard rock, Shiatsu, radiestesia, gnosticismo, magia negra o blanca, flores de Bach, cosmética natural, neo-videncia, sofronización, semiología del sueño, dramaturgia, primeros auxilios, tauromaquia, ordenadores, resucitación cardiopulmonar, sectarismo, etc.

III.- ¿Está familiarizado con los fenómenos meteorológicos, atmosféricos, aeronáuticos, de realidad virtual, etc?
IV.- ¿Qué hacía al avistar el objeto volante? ¿Estaba parado? ¿Andando? ¿Circulando en coche? ¿Acostado sobre la arena? Otras.
V.- Señale en el Mapa adjunto el lugar exacto de su visión y la orografía del predial, instalaciones cercanas, personas, vacas, cocodrilos, iguanas, aves. Otras.
VI.- Movimientos del objeto. Trayectoria rectilínea. Maniobras o evoluciones. Cambios de rumbo o dirección. Inmovilizaciones, descenso. Aterrizajes o amarizajes. Otras.

NOTA/ Por favor, pase a la hoja siguiente y marque con una cruz sus posibles respuestas.


EL JOVEN.

Prendió su walkman y le estremeció un contacto interno, restallante, con Vangelis, SO LONG AGO, SO CLEAR durante cuatro minutos y cincuenta y ocho segundos. A lo lejos, en un restaurante, una orquesta de mala muerte tocaba jaranas. Su percepción auditiva, sensible como la de un delfín, mezclaba músicas y ruidos. Dejaba volar su mente hacia la idea tentadora del suicidio. Aquella idea le acariciaba como una tercera música.


EL ESCRITOR.

¿El error? Estar pendientes de los demás y no de lo que nos podría afectar a nosotros mismos. ¿A quién puede importarle una historia ajena, pasajera, fruto de la causalidad y la lentitud? ¿A quién? ¿Por amor a quién? Las nuevas categorías nos guían hacia el interior, a la individualidad exacerbada, hacia nosotros mismos. No hacia el extraño que vemos día tras día en el espejo, sino al que habita en el mundo de la no-apariencia, de la no-imagen. Hallarlo es un reto, escucharlo es fácil. Continuamente intenta llamar nuestra atención, desnudarnos. Pero la piel está demasiado pegada a los huesos y la ropa, la moda, demasiado pegada a la piel. Tendríamos que elevarnos por encima de las aguas. Volar, escribir..., tal vez sobre el próximo equinoccio, tal vez sobre el próximo milenio, tal vez.


EL EXPEDIENTE.

Parasicología. Consulta B. ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL.
Cancún, Q.Roo, Mex.
Especialista: Dra. Diana Sonneschein Tovar.
Paciente: Marco Tusik Uc. Edad: 20 años.

PARADERO DESCONOCIDO. Abandono de consulta. Revisar...
(El paciente mostraba síntomas irreversibles.)

Post scriptum/ (Posible traslado a Houston, Texas.)

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