LAS INQUIETUDES PASAJERAS, de Salvador Lemis

LA ACTRIZ LIGIA BARAHONA, ACTUALMENTE FORMA PARTE DE LA COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO DE MÉXICO.
“L A S I N Q U I E T U DES P A S A J E R A S”

Monólogo para actriz,
de Salvador Lemis



Primera obra del dramaturgo cubano en México, en Mérida, Yucatán,
con Ligia Barahona, ganadora del premio como Mejor Actriz del Año
1991.

PERSONAJES:
Esperanza

Mujer

Actriz

Demente

Clown

Maestra

Vedette, tantas otras...

TIEMPOS


I.- INVIERNO
II.- PRIMAVERA
III.- VERANO
IV.- OTOÑO
V.- TIEMPO MUERTO

INVIERNO (Aparece la mujer en un manicomio, sentada.)

Usted no está abandonada. Usted está sola, porque así mismo lo quiso.
Yo no he sido abandonada. Estoy sola, porque así lo he elegido.
Dr. El mundo es demasiado estrecho como para que yo pueda abrir las piernas. ¿Sabe lo que eso significa? Una grosería, ni más ni menos.
¿Que necesidad tengo de ser humillada con esa ducha fría?
Ninguna, lo aseguro.
Uno, dos, tres pasitos y mi cuerpo entraba espléndidamente en el cenote. Eran las mil y una caricias del agua. Qué frescura, dios. ¿Sabe qué? Me han cambiado tanto. Estoy podrida.
Antes mi cuerpo era un pez de plata abandonado en las calles.
Ahora es pura carroña. Eso es.
Anoche le he escrito dos cartas. No hay mayor prueba de soledad que escribir una carta.
Pensé que todavía me importaban mis propios recuerdos.
Al sentarme al borde justo del precipicio de papel blanco pensé en mis recuerdos.
Me engañé a mi misma: Todos mis recuerdos pertenecen al futuro.
Disfruté realmente escribiendo esas cartas.
uno las escribe con la absoluta certeza de que nunca, nunca vana llegar a su destino. Ahorita me está forzando Ud. a llenar esta encuesta.
¿Por qué le obligan a tratar de investigar las causas de mi intento de suicidio?
¿No sería preferible que pasara inadvertido?
¿Cuántas veces al día no se sorprende usted rabiando, maldiciendo y deseando que lo parta un rayo?
Yo prefiero la simpleza y la rapidez: con lo que tenga a mano, una gillette, una soga de cáñamo, any thing.
¿Sabe? Me mira cómicamente. No-está-tratando-Usted-con-una-loca. Se lo advierto. Al llegar ya lo advertí a los tres o cuatro forzudos que protegen sus intereses.
Imbéciles. A mí se me desarma con una palabra amable.
Miel. ¿Sabe me dicen miel y basta esa única palabreja para que enloquezca? Miel ¿existe una palabra más dulce, dulcísima? Ya. Ya.
Este formulario odioso y lleno de impertinencias.
Nombre... ¿No me han convertido en un número? ¿Acaso importa para algo el nombre de alguien? Si escribo alguien y no escribo en nombre que acechan como fieras pudiera perjudicarle su reputación como médico ¿no es eso? Tal vez me llamo esperanza. No sé. Bien. Soy nada, una mujer fuera de sí misma.
Profesión... Ah, fuí una mestiza que horneaba tortillas de oro en su ruidoso molino, fuí reina de Alejandría y fui un rinoceronte con un cuerno de cristal. Fuí una hermosa princesa maya seduciendo a los guerreros que posaban para ser esculpidos en la piedra del templo... Fuí doña Dolores del Río, satisfecha de mis ojos de gacela asustada por los falsees, fui bataclana de feria y maestra de las almas heridas, fui Frida Kahlo, violada por sus pinceles sangrientos, fui un escándalo que Dios trató de encubrir, fui una adolescente que gozaba con las escapadas nocturnas de los Dioses y era perseguida por la escalera vertical de la gran pirámide... Fui Sor Inés, la peor de todas..., voz que el viento deshilachó... ¿le molestan mis delirios? Es que ya vamos flotando juntos. No hay alcantarillas donde asentarse y navegar.
¡Cuánta curiosidad hay en el ser humano, por eso prefiero los monos!
Edad... Recuerdo los Brontosauros. Recuerdo la formación del cielo y que conste que nunca estuve de acuerdo con esa distribución. ¿Lo aclaro en su acta?
¿Ha padecido enfermedades?
He padecido de amor. Yo no he sido abandonada. Estoy sola. ¿Eso es justo doctor? ¿Es justo que algunos sean tan perfectos, pero tan perfectos, que les haya sido dad la lucidez y el amor? ¡Las dos cosas!
¿Le han sido dados esos dones a usted?
Vamos a llamarlos los dones de la ciudad blanca. Imagine una ciudad purísima, blanca y púdica como una virgen, aniquilada por un mal del siglo. La ciudad es la manzana y el amor su gusano. Mi gusano se llama... ¿pero porqué no seguir respetando los nombres de “Nadie”...?
Me pierdo en conjeturas inútiles y en divagaciones sin sentido. Eso le dirá mucho a usted ya habrá elaborado un dictamen sobre mi conducta. Caso perdido: dirá.
Yo le aclararé: caso extraviado. Soy el caso de una madonna extraviada en los laberintos de una ciudad pintada de banco.
Vamos a lo nuestro. Aquí lo dice.
Explique detalladamente...
¡Que grosería doctor!
Quieren hurgar la mente de alguien y lo hacen con las uñas, ¡ni siquiera tienen la decencia de lavarse las manos: “Muerta una loca por ataque de cólera.” Ya dirán los diarios:
Mi historia personal puede resumirse en cinco palabras: “Me amé a mí misma”. Por eso el amor nunca vino a mí, o al menos vino durante unas cuantas estaciones, pero no anidó. Estaba reseca por el extremismo y por un deseo de perfección que no existe y que nos vuelve odiosos y desconfiados. Los palomos prefieren anidar en lugares tibios.
Te aborrezco. Te odio. (Ríe.) Es la palabra más ridícula que he pronunciado en mi vida, dios. Un plan perfecto. (Escupe.)
Sólo se trata de un cambio de roles, ¿eh, doctor? ¿Qué le parece si escribo aquí la verdad? Tan sólo a medias ya sería peligrosísima.
Me amó usted ya lo sé. ¿No oye que todo el tiempo me he estado culpando?
Claro que es más cómodo cargar su cruz sobre el prójimo, pero no quiero hacerle eso. Me lo tengo merecido. Preferí pasar de esposa a paciente. Todas las mujeres como yo deberían casarse con siquiatras. Más tarde sólo se trata de un cambio de rol. No contaré intimidades, no contaré intimidades... prometido.
Soy una enfermera tan obediente como una oveja. Odio las duchas frías, eso si quisiera pedirte... (Cuando llore, que me dejen llorar.) Si chillo, hay paredes acolchadas, ¿no?
Una paloma seca no soporta una vulgar manguera de agua helada. (Susurra) No lo soporta. Ese recibimiento fue muy feo, tan poco digno de ti. ¿Porque tienen que alertar a las recién llegadas con ese impacto violentísimo? Agua fría, habrase visto... Ahora tengo frío. Tiemblo por usted y por mí. ¿Quién va a ayudarle a usted con sus insomnios y sus neurosis secretas? ¿Eh? ¿Quién te masturbará con sus labios?
Yo no he sido abandonada. Estoy sola. Ud. ha sido abandonado por mí y está solo. Su caso es más crítico. ¡Incurable!
Sus palabras me martillean y van formando otras estructuras en mi mente de piedra: “Usted no está abandonado. Usted está sólo porque así mismo lo quiso. Fue su elección.”
En estos roles yo soy la loca y usted es el cuerdo. Nos conocemos hace tantos años y por primera vez oye usted mi verdadera vida, un resumen clínico agudísimo de mi hambre humana. Siempre tuvo usted una desequilibrada genial, un ejemplar único en sus jaulas de oro...
Dueña de otras vidas y de otros sueños.
Al suicidarme enviaba al infierno a más de una... Era como el suicidio de un gato. Por eso estoy muerta. Juzgándole. (Susurra.) POR ESO.
Por eso..., amor mío.
Por eso nos casamos hace tiempo, para juzgarnos el uno al otro.
Por eso..., amor mío..., por eso.


PRIMAVERA (La actriz entra haciendo el viejo truco circense de la levitación.) (Caracterizada con el atuendo vistoso del clown.)
¿Quién fui?
Usted permanece echado en su cama. El sapo muerto, oscuro empequeñecido por el uso nocturno. Es bien grotesco ver a un hombre náufrago, dormido desnudo, al lado de una mujer despierta. Me escapaba del lecho como una víbora que ha perdido su ponzoña en alguna piel. ¿Quién fuí?
¿Hacia dónde escapaba? (Deshace y descubre el truco.)
¡La carpa se infla al viento!
¡Adelante, señores y señoras! ¡Los niños también pagan! ¡Este es el más completo Show de payasos del Meridiano! Admire mi musculatura ¡Soy la payasa Esperanza! He ganado mis bíceps cargando nubes. Nubes para sus cerebros vacíos, público de mi corazón. Amadísimos, comienza el show. (Fanfarrias. Música de pista circense.) Este es el circo de mi vida
Comenzó por los años tantos, en el país tal, cuando tenía más o menos la edad que tendría mi hija mayor (Suspiro exagerado.) Muerta hace tanto por sobredosis de hemoglobina. Débil es... la sangre.
Comencé limpiando jaulas y nalgas. (Se ruboriza.) / Las nalgas de mis hijos menores / Y de los elefantes africanos. Un asco. Mi suerte estaba echada: Payasa. Nada más haría perder la reputa-ción. Desde esos tiempos, por puro amor al arte, yo comenzaba a convertirme en estrella una carrera meteórica hacia el alcohol y la infelicidad.
“hombres necios que acusáis a la mujer sin razón...”
¡Querido Público! Es este todo el espectáculo: vean a que ha quedado reducida esta mujer: un ensamblaje de huesos y tendones, cartílagos y músculos. ¡Una avioneta de la I guerra mundial! Una payasa cualquiera. Cualquier mujer con sexo y cerebro puede convertirse en una payasa. Un eslabón perdido entre el ser y el pensar y el qué dirán.
Las estrellas, amadísimo público, renacemos de entre las cenizas y los diamantes. (Secretea.) Y tengo un gran número. Lo reservo para las grandes funciones. Con un simplismo pase de manos puedo ¡Paf! Desaparecer a cualquier estúpido o imbécil que esté sentado a su lado en las gradas..., como si fuese de polvo lunar. ¡Uno! (Redobles con platillo.) ¡Dos! ¡Dos y medio! No, no, no, ¿Qué se han creído? ¿Quieren que me quede sin público? Las estrellas, señoras y señores míos, necesitamos aplausos. (Aplausos grabados. Saluda y danza por todo el escenario. Música de despedida de los artistas en el circo.)

VERANO. (La actriz totalmente transfigurada en maestra, usa lentes y peluca amoldada, con traje sastre y una seriedad y circunspección a prueba de balas.) (Entra a escena con un puntero y grises, trae enrolados varios mapas. Llega entretenida por profundos pensamientos, apenas mira al auditorio. Saca un pañuelo y limpia su nariz.)

HOLA, CHICOS. (Pausa, transición, molesta.) ¿Cómo?, ¿permanecen sentados? ¿No les he martillado cada día reglas de urbanidad y educación escolar? No comienzo la clase hasta que no estén todos de pie y saludando. Hay que saludarme como si yo fuese la bandera. He dicho La-Bandera. No lavandera. Sin chistar, ¡de pie! ¡De pie, borricos!
Perdón, esa palabra no es exactamente pedagógica. ¿Qué se dice ahora?
Bue...nas tardes, estudiantes. ¿Qué me contestan?
“Buenas se las dé Dios, maestra Esperanza”. Vamos: una, dos, tres. (Escucha, corrige y juega con el público hasta que esté perfecto.) Hay que ver si el Coro Nacional aguarda por Ustedes...
OK. Para los que se han desfasado académicamente les recuerdo que hoy tenemos la clase de Geografía Humana, una ciencia que se dedica exclusivamente a la geometrización de la figura del Homo Sapiens hacia cánones pre-establecidos por Culturas Superiores que partieron en la nave del olvido hace ya unos cuantos gobiernos. VIOLA. (Respira.) Centralizamos nuestra investigación en el vértice cultural del continente. (Despliega un mapa que pende.) ¡La Península de Yucatán! (Fanfarrias.) Un milagro político, económico y ecológico... Fuente de la Juventud para suecos, gringos, cubanos, franceses, chiítas, servio-croatas, hunos, amazonas..., y ahora rusos. Un baño-turístico y ya no se requiere cirugía plástica. Hermosas playas de algas, condones, caracolas, jadeíta, jadeos...
A simple vista, ¿qué simple apariencia tiene...? (Interroga a los espectadores.)
1.- A ver, aquella señora del fondo... ¿Es Gretha Garbo? Cualquiera diría que es ella misma... ¿Qué forma tiene este Yucatán?
2.- El muchacho de la otra fila... Uhm, tenemos aquí en el aula a todo Hollywood... Se parece tanto a Rodolfo Valentino... ¿Qué parece este Yucatán?
3.- La preciosa de ojos azules... Sí, tú, Brooke Shield... ¿No quieres hablar de tu tierra? Ah, no es de aquí. ¿De paso...? ¡Es sueca!
4.- El señor alumno, si tiene la bondad... ¿Cómo me dice que se llama? Ah, ¡es usted Brando, Marlon Brando! No sabía que este curso iba a tener tanta publicidad... ¿Y pagó usted los 50.000 pesos para mis clases? Conteste ahorita, por favor... ¿Le recuerda algo esta peni-ínsula? ¿Le recuerda algún trauma de su niñez? (Respuesta.) ¡Bravo! ¡Una respuesta digna de Sigmund Freud!

Como podemos percatarnos, la Península de Yucatán, cien veces glorificada por los ancestros, unida al resto del país, adopta la forma de un hombre sentado. 5oo años lleva al pobrecito... Sentado y sentado. Aquí las espaldas. (Señala.) Esto muy tieso aquí... son las rodillas. Este es el lugar que debía ocupar el vientre, el estómago, está vacío. Es paradójico, porque se trata del Golfo, una zona riquísima. (Transición.) ¡Atiendan! ¡Se duermen en los laureles!
¡Yu-catán! Con el prefijo inglés YOU, que indica posesión de algo. CATÁN es una palabra maya intraducible. Muchos etimologistas y lingüistas modernos (españoles) estiman que significa MADRE. De modo que su traducción es bastante, como diríamos..., ambigua.
Para todos nosotros una sola: la hermana República de Yucatán. ¡Sor Yucatán! Sus habitantes: una raza de hombres superiores. ¡Menuda superioridad!! Grandes cerebros, grandes narices, grandes espaldas. ¡Toda una cultura física! Fisicultura desde la cuna. Nosotras las maestras nos sentimos gratamente impresionadas, desde Sac-Nicté hasta nuestros días... Es una lástima que después de todo no se comprenda la belleza de nuestra raza, de nuestros perfiles (Casi griegos.), y se vea como una belleza pasada de moda en Chapur..., como la decadencia de un imperio fastuoso. Eso es un tema para historiadores. Y yo soy una mujer decente.
Ahora pasamos al siguiente objetivo de la clase de hoy: el machismo humano en esta zona del planeta Tierra. En este curso de verano ¿? Es necesario que comprendan la configuración del musculus constrictor vesicae del género peninsular. (Muestra reproducciones fálicas de la cultura maya.) En los toros es centro de desarrollo agrario, año tras año orgullo de Ixmacuilh... Hacia esa zona convergen dichas y desdichas de nuestros estados: Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Nápoles, Florencia, Venecia,...

(Sopla un globo largo.) Este es su tamaño stándar. Este su grosor aproximado. Se puede portar de esta manera o de ésta o de esta otra... Es centro irradiador de instinto tóxico, más conocido universalmente por MACHISMO. Como la cobra o el áspid o la cascabel es capaz de inyectar un líquido viscoso y ponzoñoso que trae consecuencias terribles para la natalidad. Muchas damas lo han lamentado en lo más profundo de su... corazón.
¿Algún alumno desea hacer una muestra práctica –por su puesto- de nuestra disquisición teórica? ¿Quién? ¿Quién?
1.- Señor, ¿por qué cruza nerviosamente sus piernas? No se lo voy a robar...
2.- El jovencito del fondo. No, prefiero otro alumno. Usted no parece yucateco. Parece europeo.
3.- ¡Señora! Usted está confundida. Usted no entra en el juego.
4.- ¿Ese niño? Bebé, este es un curso para adultos. Vuelve dentro de cinco veranos.
5.- la de los ojos de Bette Davis... ¿Su esposo? ¡Adelante! Ah, se arrepiente...
6.- Usted, joven. ¿No lo he visto en alguna parte? ¿En “Playboy”? Ah, yo sí sabía.
7.- Al fin un valiente se decide a mostrarnos su reliquia maya, ¿perdón? Ah, no, me pide permiso para salir a fumar (o al baño).
8.- ¿Tú, corazoncito? Después, después de la clase.
(Se improvisan textos con gracia y sin resultar groseros o agresivos para el espectador. Dejar que el mismo público responda al juego y sea quien lo guíe...)

De todas maneras no creo que sea tan importante ubicar o tratar de ubicar alguna degeneración social, como el susodicho “machismo”, en alguna parte del organismo humano. Es, a lo mejor, contradiciendo la opinión generalizada de los investigadores, una cuestión puramente mental. (Pausa.) De modo que cada órgano del cuerpo irá sin lugar a dudas al polvo..., a la nada. Y esto me hace recordar aquellos versos inolvidables de la lengua española: POLVO SERÁ, MÁS POLVO ENAMORADO..... (Frenesí, arranque apoteósico y loco en la maestra.) Polvo será, más polvo enamorado... (Lo repite.) ¿Oyen? ¿Los oyen? (Catarsis.) ¡Estos son los versos de amor más apasionados que se han escrito en lengua castellana!!! (Clímax al repetirlos.)
(La maestra intenta recuperarse, aunque todavía un tanto extraviada.) Estos versos sólo pueden compararse en el Sistema Digestivo de la vaca. (Transición.) La yerba es comida, mascada, deglutida, tragada... El bolo alimenticio atraviesa los conductos húmedos por la baba y luego es vuelto a sacar, siendo rumiado en la boca, amasado por la lengua... Uno escucha los versos, los recuerda y los disfruta. (Transición.) El que no entienda la asociación se lo pierde. (Sonríe.) La vaca lo disfruta dos veces. (Entristece súbitamente y se reclina, gime bajo. Se sopla con el pañuelo. Se sienta.)

No me entienden. Nadie me ha entendido nunca. ¿Qué más da? La vida es ir posponiendo el suicidio, día tras día... Piensan de mí la imagen que ustedes se han forjado de mí. Una vieja estirada, llena de malhumor y de frustraciones, ¿no?...No tienen qué decirlo. Las maestras también tenemos alma y necesidades de calor. Dirán que estoy loca por contarle mis intimidades..., o tal ves que soy como una payasa que no provoca no la más leve risotada en su público. ¿Qué más da? Año tras año vienen los mismos alumnos a la clase... Son otros, pero siempre habrá una soñadora, un bravucón, un dandy, una desconfiada, uno que todo le vale madre... Para mí son los mismos... y mientras tanto me voy resecando. (Gime.) Me pongo vieja y odiosa y todos me evitan y hasta me ponen apodos: ahí va la bruja, ahí va la cerdivaca... Imbéciles, a mí se me desarma con una palabra amable. De todos modos soy solterona... Y sólo los tengo a ustedes. (Suspira. Esta parte del texto debe tener más veracidad que ninguna.) ¿Eh?
(La maestra intenta recomponer su imagen implacable y detiene su confesión tan fuera de tono, observa la reacción que ha tenido su desnudo emocional ante los estudiantes y concluye:)
Bueno, termina la clase. No quiero comentarios fuera del aula. El que tenga algo que decir que lo diga aquí mismo o que calle para siempre. No admito la indisciplina. ¡Claro que tenemos Tarea! Cada estudiante me debe traer para el próximo encuentro un diseño personal del órgano yucateco. ¡No quiero plagios! El que desee traer la Tarea en papel maché puede hacerlo... ¿OK.?

Para despedirnos: Todos de pie. ¡Uno, dos, tres! Vamos a cantar “La Marsellesa”. ¿No la saben? ¿Qué diría Marat? Repitan entonces la consigna: “A que no puedes comer sólo una”. (Lo en seña, lo ensaya y hace repartirlo varias veces al público.) Ya sabrán a lo que se refiere. (Si el público no responde a las exigencias de la actriz y no repite la despedida, ella dirá: Por indisciplina general tiene que traer la frase copiada 100 veces para la próxima clase.) Good bye, students. La clase ha terminado. (Saca su pañuelo y se limpia sonándose ruidosamente. Recoge los planisferios y se va. Mutis. Se escucha la canción “la vaca estudiosa”, de Ma. Elena Walsh, argentina.)

OTOÑO
(Todo adquiere la atmósfera sensual y cargada del cabaret. Humo, globos que caen, jazz, sonido de copas, serpentinas, suave lluvia de confetis plateados. Aparece la actriz, totalmente transformada, con un atuendo ridículo y muy gestado, peluca dorada, maquillaje exagerado. Fuma de una larguísima boquilla y canta a capella algún bolero antiguo que haga suspirar al público. Pasa entre los espectadores. Abre una botella y les convida. Luego deja caer borbotones de vino entre sus senos hasta vaciarlo. Ríe como una alucinada. Con descaro, provocativa, el vino la mancha y se desliza por su cuerpo, espeso, cálido.)

Buenas noches, Bon Soir. Buona sera. Good Night, ladies and gentlemen. ¿Qué puede haber de extraño si una mujer se suicida en otoño? (Voz grave de vampiresa.) No hay por qué asustarse, sí hay mucho por qué suspirar. Al elegir una noche de sensualidad ya no somos nosotros mismos, somos, queridos visitantes nocturnos, los gatos celestiales, hijos bastardos de la luna. Tengo un pésimo gusto, lo reconozco, pero no pueden decir que aún los más cultos se resisten a acudir a mi cabaret. (Tira las pieles.)
¡Cabaret! (Música para bailar y sale cuando sale frack)
¡Un paraíso bajo las estrellas! Señor, señora, flotemos mientras dure la madrugada. – (Un beso con Martini – dry no sabe igual que un beso a secas.)-, Hemos venido del más allá. De allende el sol, huyendo de las flores de ajo y los crucifijos de plata, despertando el vigor oculto de los cuerpos, el deseo de las bocas, la humedad en los sexos, el golpeteo de las rodillas por debajo de las mesas.
Todos hemos sido engañados, pero ¡Qué importa! aquí esta para redimirnos: ¡El cabaret! Señor, señora, ustedes esperan mi streape-tease, mi encueramiento... (Se quita prendas.) Señor, usted para sofocar su excitación de macho enjaulado. Señora, usted para comparar sus tetas con las mías y todo eso. (Bajo sus ropas y prendas tiene unas mallas con un esqueleto.) ¡Soy la gran vedette Esperanza! Con tres tequilas soy tres veces Esperanza. (Canta.)
¿A dónde me ha llevado la vida?
yo ya me voy
al puerto donde se halla
la barca de oro
que puede conducirme...
Sean bienvenidos a éste cabaret
de la muerte.
Todos hemos soñado
con morir de amor alguna vez,
ser arrastrados
y no pensar,
no decir palabra,
no sentir,
simplemente beber, cantar, olvidar.
Damas y caballeros,
esta es su última noche,
su último show,
la vida durante setenta años,
siete veces diez años...
¿Y cómo pasan para cada uno diez años? (...)
(Pausa larga.) como el viento...
Ladies and gentlemen,
Madame’s et messieurs’.
Damas y caballeros,
ésta es su noche...
(Música nocturnal, rompe una copa, desaparece entre la bruma, caen globos desolados...)

TIEMPO MUERTO.

(La actriz retorna la actitud del primer cuadro. ¿Qué ha demostrado? No lo sabe. Lo ignora. Observa la sala.)

Soy una actriz.
Cada personaje es un laberinto.
Mis palabras son hojas que caen.
Mi cuerpo es un pobre barco abandonado.
Mi voz es el eco de una multitud callada.
No soy la única incomprendida.
Los incomprendidos somos cinco:
Marilyn, Jesucristo, el Quijote, John Lennon y yo.
No quiero estar sentada aquí.
Quisiera sentarme en la última cena.
¿Me entienden?
Siento frío.
¿Han entendido algo de lo que dije aquí?
“No soy una, soy montón
para cantar a mis hermanas
cantantes, bailarinas, bataclanas...”
Volvamos a nuestras casas.
Quizás con un poco menos de felicidad.
Tal vez diciendo:
“Hemos perdido la noche”.
“¿Quién es esa muchacha de buena voz?”
“De qué trataba la obra, eh? Mmm… Esas cosas posmodernas. ¿Con cuál programa las diseñan?”.
“¿Teatro o manicomio, esa es la cuestión?”
…y así los murmullos
llenarán los pasillos y las calles,
como en “Pedro Páramo”...
Y algunos se irán a la cafetería de al lado porque estas locuras les dieron hambre. Y otros, sin dinero, irán a su hamaca recordando una frase, una risa, un gesto.
Pero nadie se preocupará de mí
que estudié durante días y noches mi papel… y hoy me repito:
Soy una muchacha sola,
sin amor,
perdida en mí misma,
llena de inquietudes pasajeras
como ustedes,
amadísimos míos,
señoras y señores,
espectadores.


F I N A L

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